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lunes, 25 de octubre de 2010

Gustavo Rodriguez

Entrevista a Gustavo Rodríguez
-¿Qué es escribir para ti?
(Risas). Es una excusa para mentir impunemente.

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¿Eres un buen mentiroso?
(Risas). Sí. En general mentimos por dos razones: por miedo a ser rechazado y porque no nos gusta la realidad que enfrentamos. Escribo por ambas razones.

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¿De qué manera tu trabajo de publicista te ayuda al escribir?
Creo que es al revés. Mi función de narrador me ayuda como publicista. Durante mucho tiempo pensé que era un publicista que se había puesto a escribir, cuando en realidad siempre fui un narrador y la publicidad era mi medio para narrar.

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Vuelves al cuento tras dos novelas, ¿extrañabas los cuentos?
Sí. Después de mi última novela sentí que necesitaba volver al cuento. El deseo se sustenta en la carencia. Ese es el gran dilema humano. Cuando tienes algo, extrañas lo que no tienes.

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Encuentro en "Trece mentiras cortas" una fórmula narrativa que se repite constantemente, ¿no te parece demasiado efectista?
En realidad sí hay una fórmula que ensayé para este libro. No sé si sea efectiva o efectista. Hay gente a la que le puede gustar como a la que no.

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Usar una fórmula en uno o dos cuentos es válido, pero en casi todos...
(Risas). Puede ser, ¿no? Estos cuentos se acumularon en una época determinada y tanto a mí como a la editorial le parecieron un conjunto armónico.

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Demasiado armónico...
De repente se le puede acusar de eso. No te diré que no. Puede que tengas razón. En su momento no me pareció y ahora que lo dices lo voy a considerar para futuras publicaciones.

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Otro detalle que noté es que casi todos los cuentos están narrados en primera persona...
Salvo un par, claro. Te agradezco este tipo de preguntas porque me ayudan a poder entenderme. Ahora que me cuestionas, me doy cuenta de que algo que une a estos cuentos son vivencias personales. El título se refiere a verdades dramatizadas o exageradas de sucesos de los que me tocó ser testigo o que recaudé de primera mano.

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¿Cómo te ves como escritor?
Creo que esa pregunta debería consultarla con mi terapista, porque la verdad no me he puesto a pensar hacia dónde voy. Sólo estoy tratando de entender en qué estoy ahora. Como escritor uno se alimenta de la experiencia y de la coyuntura. Uno evoluciona como escritor pasando por relatos breves como aprendizaje, luego por temas de relaciones de pareja y por temas de coyuntura nacional.

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¿Te incomodan las críticas?
No. Son legítimas. Soy consiente de que nunca escribiré algo que le gustará a todos.



 
Tomacini Sinche López
Expreso, Lima 30/08/06
Fuente de entrevista: http://www.librosperuanos.com/autores/gustavo-rodriguez.html

Gustavo Rodriguez

OBRA
En el velorio de su marido, Gracia encuentra una nota en el traje del fallecido. Es un mensaje de amor en papel rosa. En ese instante nace su obsesión por averiguar cuál de las presentes puso esa nota allí.
Para develar el misterio, busca la ayuda de un antiguo novio: un tipo blanco, de “buena familia”,  que ha empobrecido con los años y que guarda un profundo resentimiento por el difunto. No es solo un rencor de amor, también es resentimiento social: aquel tipo era un cholo, un mestizo talentoso que le quitó a la mujer de su vida y que detonó un desánimo que no lo deja.
Tampoco se trata de un escenario cualquiera: estamos en Lima, una ciudad donde el prejuicio racial se grita en silencio y la infidelidad se calla a gritos.
Esta novela, proclamada entre las finalistas del Premio Planeta-Casamérica entre casi quinientas aspirantes, nos confronta con nuestros prejuicios, secretos y hasta con nuestros miedos primarios.

Gustavo Rodriguez

OBRA
Un libro que sigue la senda inaugurada por Ampay Perú. Escrito a dúo con el sociólogo Sandro Venturo, esta publicación aprovecha -de manera creativa y coloquial- fuentes históricas, sociológicas, estadísticas y biológicas para conocer a la mujer peruana actual (y a la del mundo, de alguna manera).
¿En cuántos hogares la mujer es jefe? ¿Es verdad que fuman más que los hombres? ¿Será cierto que conducen peor?  ¿Hasta dónde llegarán en su camino a la igualdad? Estas son algunas de las preguntas que el autor contesta, las mismas que se suman a reflexiones preocupantes en este mundo que jamás ha sido unisex.

Gustavo Rodriguez

OBRA
Los grandes temas del Perú, traducidos a un lenguaje sencillo y creativo, para que estén al alcance de la gente. En esta selección de artículos compilados por Norma, el autor reflexiona sobre el prejuicio, el emprendimiento, la solidaridad y hasta la gastronomía peruana, con ejemplos y vivencias que sirven tanto de inspiración como de áspera crítica social. En palabras de Alonso Cueto: “un país que se comunica consigo mismo es un país con cierta esperanza. Gustavo Rodríguez cree ciegamente en esta posibilidad, y en este libro, nosotros creemos con él.”

Gustavo Rodriguez

OBRA
Ampay Perú es uno de los libros más vendidos en Perú desde que se publicó. Contiene 357 listas de hechos, lugares, personas y situaciones que nos ayudan a entender cómo son los peruanos y a cuestionarnos varios mitos colectivos:
¿El Imperio Incaico fue un estado ideal? ¿Somos de verdad un país agrícola?
Alguna vez fuimos importantes en el fútbol mundial? O cosas más cotidianas, como cuál es la esquina del país donde es más probable que choques. En suma, una forma interesante de llevar el contenido académico al lenguaje de la calle, con la coautoría del sociólogo y comunicador Sandro Venturo.

Gustavo Rodriguez

OBRA
En abril de 2007 Gustavo Rodríguez recibió un encargo del Fondo Editorial de la UPC: viajar fugazmente a Nueva York, entrevistar a Juan Diego Flórez, y regresar con material suficiente para un libro de homenaje a quien tantas veces ha sido señalado como el sucesor de Pavarotti. El resultado es este libro que entrega detalles tan curiosos como íntimos del tenor peruano: su incapacidad para silbar, la vez que la hija de Pavarotti lo confundió con su padre, el trance en que una carroza fúnebre pudo enviarlo a la muerte.
 

Gustavo Rodriguez

OBRA
Un edificio densamente poblado en Lima, que adopta un curioso y macabro método de administración interna. Una mujer celosa que recurre al oso de peluche que le regaló su novio para saber si le es fiel. Un hombre gordo que encuentra en la fuerza de la gravedad una forma de sustento en una época de crisis. Estas son algunas de las historias lindantes con lo fantástico que Gustavo Rodríguez acumuló en este libro, producto, según él, de hechos reales que le tocó oír o respectar.
Relatos tan fantásticos, justamente, porque tienen mucho de verdad.

Gustavo Rodriguez

OBRA
Cuando Aquiles López viaja a Lima para estudiar arquitectura, ignora que esta ciudad caótica no solo le arrebatará su ingenuidad adolescente, sino también la amistad de sus compañeros de infancia que lo acompañan en el mismo hospedaje.
Pero, ¿no será el tímido y responsable Aquiles más vengativo y despiadado que los amigos que le acaban de dar la espalda?
Esta entrañable novela, impregnada de un humor irreverente, nos presenta a personajes que nos reconcilian con aquel joven tonto e irresponsable que alguna vez fuimos, tal como lo dice el autor en el prólogo a la edición de bolsillo:
Querido Aquiles,
Han pasado nueve años desde el día que decidí escribir esta novela basada en ti, y hasta ahora no deja de llamarme la atención cómo sus lectores me siguen haciendo la misma pregunta: ¿qué tanto de ti como personaje hay en mí como autor?
O más concretamente: ¿qué tanto de lo que te ocurre a ti en la novela me pasó a mí en la vida real? Esta segunda pregunta es la más fácil de responder, porque habla de acciones más que de sentimientos. Y la contestaré diciendo que a ti, Aquiles, te pasaron las mismas cosas que me ocurrieron a mí entre los quince y los veinte años. Yo, al igual que tú, cargaba el temor que tienen los adolescentes citadinos al enfrentarse a un futuro incierto. Se acababa el colegio y se acercaban los mitificados estudios superiores. Y para estudiar lo que queríamos, ambos teníamos que dejar nuestra pequeña ciudad del norte para enfrentarnos a ese monstruo tan atractivo como amenazante que era Lima. Comentando este punto alguien me ha dicho que esta novela es, hasta cierto punto, una rareza: existen muchos testimonios sobre la migración de los más pobres hacia nuestra capital, pero existen pocos que retraten la migración de la clase media. No he comprobado que esto sea verdad.
Lo que sí sé y te confieso es que yo te utilicé, querido Aquiles.
Cuando empecé el libro que lleva tu nombre era un escritor sumamente inexperto. Nunca había escrito una novela y me era claro que no debía tener grandes pretensiones. Me dije: “no hagas el ridículo pretendiendo escribir sobre aquello que no sabes, hazlo sobre aquello que conoces mejor que nadie”. Y así fue como empecé a escribir sobre ti. Siendo tu historia mi historia, me apoyé en ti como si fueras una muleta, como esas rueditas laterales que se necesitan para dar los primeros pedaleos en bicicleta. Verme en tu espejo me fue muy útil, hasta que cogí la confianza suficiente para alejarme de tus vivencias.
Sin embargo, no sólo te usé para escribir una novela. También lo hice para conocerme mejor. Cuando escribí “La Furia de Aquiles” tenía cerca de treinta años, y aún tenía fantasmas de la adolescencia persiguiéndome. Al escribir sobre nuestra juventud, volví a reflexionar sobre aquella época y pude entender muchas de las cosas que había vivido. Siento que este ejercicio de escritura me ayudó a hacer las pases con parte de ese pasado, y quizá me preparó a reconciliarme con mi padre que - al igual que el tuyo- no aparece en la novela más que como un difunto. Quién sabe si haberlo matado literariamente no allanó el camino para que años después me reconciliara con él. Y es esta última reflexión la que me lleva a contestar la primera pregunta: ¿Qué tanto de ti hay en mí como autor?
Creo que si te usé fue, justamente, para dejar de parecerme a ti. Para alejarme de aquel chico muy temeroso. Para no flaquear demasiado ante una grieta abierta en el camino. Para dejar de pensar que la mujer perfecta existe. Para no decepcionarme exageradamente de mis amigos en vez de tratar de entenderlos.
No sé si gracias a ti me convertí en mejor escritor.
Pero sí debo decir –aunque quizá te duela- que superarte me hizo una mejor persona.
Y eso merecía esta carta con final agradecido.
Con cariño y sin furia,
Gustavo

Gustavo Rodriguez

VIDA COMO ESCRITOR
Rodríguez ingresó tardíamente al circuito literario y, cuando lo hizo, llamó la atención de la crítica. En 1998 publicó un libro de relatos titulado Cuentos de fin de semana. A propósito de él, el narrador relata cómo junto a la gestación de su primera hija le llegó la imperiosa necesidad de acumular relatos: “Quiero pensar que si un día empecé a escribir como un desaforado para no detenerme más, fue porque sabía que mi primer hijo iba a nacer. Como si algo dentro de mí me hubiera susurrado “vas a hacerte cargo de una nueva vida: será mejor que te ordenes por dentro para que puedas ocuparte de ella”. Desde entonces, Rodríguez ha publicado novelas y relatos que han llamado la atención en su país y en el extranjero. Es leído en muchas escuelas peruanas  y, a raíz de ese acercamiento, en 2007 lanzó con el escritor Javier Arévalo el Proyecto Recreo, una iniciativa que busca llevar de manera creativa y económica la lectura a los colegios del Perú.  Su meta: la lectura de un libro al mes por cada escolar.

Gustavo Rodriguez

VIDA COMO COMUNICADOR
Durante mucho tiempo Rodríguez se consideró un publicista que también hacía literatura, hasta que un día recapacitó a raíz de una entrevista. No es que hubiera sido necesariamente un publicista: en realidad toda su vida había sido un narrador, hasta que la búsqueda de un oficio lo hizo toparse con la publicidad como una excusa para compartir su mundo interior. Desde hace más de veinte años, en su faceta de comunicador, Rodríguez ha ideado varias de las campañas más creativas, polémicas e inclusivas de su país. Ganador de innumerables premios a la creatividad, tiene avisos gráficos que incluso han sido escogidos para ser expuestos en Bellas Artes. Toronja, la empresa que formó en 2005 con Sandro Venturo, es una intersección de comunicadores que provienen de las ciencias sociales, la publicidad y el arte. Juntos pueden hacer campañas publicitarias, manejar crisis, potenciar marcas y hasta crear libros y contenidos de TV.


Gustavo Rodriguez

VIDA
Gustavo Rodríguez nació en el año 1986 en Lima – Perú, es escritor y comunicador. Las distinciones a la creatividad que ha obtenido en Perú y el extranjero son innumerables.

Comerciales suyos se han exhibido en shows de televisión de Norteamérica y de Europa como muestras de la mejor publicidad del mundo. Avisos gráficos suyos han sido escogidos para ser expuestos en Bellas Artes, lo cual habla de una calidad de trabajo que muchas veces puede considerarse arte.
Ha sido condecorado por el Indecopi por su aporte creativo al desarrollo del país. Ha ganado el Premio al Periodismo del Consejo Nacional de Educación en la categoría Internet por un artículo sobre reforma educativa. En el año 2003 un aviso suyo inició una guerra comercial entre dos países que tuvo al pisco peruano como eje del conflicto. El anuncio –“racimo de uvas”- desencadenó una serie de eventos mediáticos y sociales que acabó en la institución del Día del Pisco.

En julio de 2006 Alfaguara presentó su colección de relatos “Trece mentiras cortas”, y dos años después sus artículos de opinión fueron publicados por Norma en un libro titulado “Traducciones Peruanas”, donde analiza al Perú con los ojos de un comunicador. En marzo de 2009 su manuscrito de la novela “La semana tiene siete mujeres” fue proclamado finalista del premio Planeta-Casa de América de entre 493 novelas participantes de España y América.

Gustavo es colaborador habitual de la revista Etiqueta Negra, y  
Es columnista del diario El Comercio de Lima. También es cofundador del “Proyecto Recreo”, una iniciativa para llevar la lectura a las escuelas del Perú. Actualmente es el director creativo de Toronja, Agencia de Comunicación Integral.

En marzo de 2007 lanzó con el también escritor Javier Arévalo el Proyecto RECREO, una iniciativa que ha reunido a 40 escritores peruanos para llevar de manera económica sus obras y a ellos en persona a todos los colegios del Perú.

 

ADIVINA EL AUTOR

Si ya descubrieron cual es el autor escondido, sabran que se trata del literato peruano Gustavo Rodriguez.
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